Continuará ¿?
Hace tiempo que no escribo nada por aquí, y creo que ya es hora de hacerlo de nuevo. A diferencia de los escritos anteriores, este tiene algo en particular: habla de cómo la vida me ha vuelto a sonreír. Después de mucho tiempo, de cerrar etapas, de reencontrarme conmigo mismo y aprender a estar en paz con el silencio, la vida —sin previo aviso— decidió poner a alguien en mi camino. No fue algo planeado. Tampoco algo que estuviera buscando con urgencia. Simplemente pasó…, y fue distinto desde el principio. Hay personas que no hacen ruido al llegar, pero se sienten como si hubieran estado ahí desde siempre. Ella fue así para mí. Tiene esa forma de mirar que desarma, de hablar con calma, de estar presente sin presionar. Y, aunque apenas la estoy conociendo, hay algo en su forma de ser que me hizo bajar la guardia. La primera vez que la vi, supe que quería conocerla más. No sabía cómo hacerlo perfecto —ni siquiera sabía si debía intentarlo—, pero me nació regalarle girasoles. No fu...