Siento que debo hablar de esto una última vez

 

Las cosas cambiaron desde que volví a mi realidad: ya no compartimos el mismo espacio, no tenemos contacto de ningún tipo y ninguno de los dos sabe cómo está el otro. Esto, desde luego, me da una paz que hace tiempo no sentía, pero también me deja una frustración al saber que las cosas terminaron así. Gracias a ti me di cuenta de lo mucho que me ha afectado esta soledad que me ha acompañado durante mucho tiempo. No en vano quise entregarlo todo contigo.

Aún recuerdo esa noche como si fuera ayer. Nunca me había sentido tan en calma, tan feliz, tan alegre como me sentí aquella noche. Era como si la vida me estuviera volviendo a sonreír después de tantos tropiezos que he tenido. Toda esa ilusión pareció infinita por un momento antes de que se acabara. Después de esa noche es inevitable preguntarme lo mismo todos los días: ¿volveré a ser tan feliz como aquella vez?

Tú, que me devolviste las ganas de amar sin pensar en que eso signifique perder, has sido motivación para escribir esto, además de aquel trabajo musical que publiqué hace unas semanas y que, si lo escuchas, sabrás, al instante, que es para ti.

Y, sí, seguramente pensarás que sobrellevo todo al límite, pero ¿cómo no hacerlo si me hiciste sentir eso que hace mucho no sentía?, ¿cómo no recordarte a estas alturas si, en poco tiempo, me demostraste muchas cosas?

A estas alturas solo tengo tu recuerdo y el recuerdo de aquel momento, momento que fue algo nuevo para mí pese a que tú desconozcas eso.

Por estas razones y muchas más que prefiero ignorar me sentiré agradecido contigo por devolverme la ilusión, esa que hace un tiempo perdí (y que hoy pierdo nuevamente, pero que me deja con un consuelo grande después de todo).


Como te dije aquella noche, te quiero.


Comentarios

Entradas populares de este blog

Esto salió de 5 días de encierro.

Me detuve

La noche más linda del mundo...